¿Por qué hacemos lo que hacemos?

En el mundo empresarial me refiero.

¿Por qué tenemos nuestra empresa y nos esforzamos cada día en que sea un poquito mejor?

Bueno, seguro que hay un montón de motivaciones distintas: para mejorar el mundo, para demostrar algo, para tener una forma de vida para nosotros y nuestros allegados, o cualquier otra.

Pero hay algo que nuestra empresa debe tener sí o sí: una cuenta de resultados sana.

Eso puede ser el objetivo en sí mismo, o no. Pero desde luego es una condición indispensable para que la empresa funcione y nos permita conseguir lo que buscamos.

Bien, hemos dejado asentado este punto, imagino que estarás de acuerdo con él.

Hablemos ahora de transformación digital.

¿Por qué debe una empresa plantearse hacer una transformación digital?

Y no vale decir que porque todo el mundo habla de ello, o porque necesito un ecommerce, un CRM, un ERP o cualquier otra sopa de siglas que se nos ocurra.

Como has leído el principio de este artículo ya sabes por dónde voy.

¡Exacto!

Una empresa debe plantearse su transformación digital para mejorar su cuenta de resultados.

Aumentar los ingresos o reducir los gastos, en resumen, mejorar el margen de beneficio.

O, dándole la vuelta, las empresas buscan siempre mejorar el margen de beneficio y deben ver la transformación digital como una herramienta para conseguirlo.

Como te puedes imaginar, esto no es tan fácil de conseguir como de decir. Pero vamos a ver las tres fases que hay que tener en cuenta para hacer una transformación digital con impacto en la cuenta de resultados, que son:

  • Estrategia integrada
  • Hoja de ruta clara y aceptada por la organización
  • Excelencia en la implementación

Estrategia integrada en un proceso de transformación digital

 

La primera gran epifanía que va a ocurrir es que nos debemos dar cuenta de que lo digital va a dejar de ser un mundo aparte.

No va a haber una estrategia empresarial y una estrategia tecnológica.

Se van a integrar, y a partir de ahora van a ser solo una.

Y esto es así porque los datos van a entrar a formar parte de nuestra cultura de trabajo. Para que esto ocurra eficazmente necesitamos que las iniciativas tecnológicas dejen de estar aisladas y formen parte de la estrategia empresarial. Hace falta que los datos fluyan y eso requiere un enfoque centralizado de nuestra estrategia digital.

Este ejercicio de integrar nuestra estrategia va a requerir que involucremos a las personas claves de nuestra organización en él. Será el primer paso que daremos en otro aspecto de la transformación digital que nunca hay que dejar de lado: la gestión del cambio.

Para dar una pincelada previa: conseguir un cambio efectivo es difícil y una de las primeras cosas que hay que conseguir es el convencimiento en las personas clave de la organización de que es necesario. Involucrarlos en el proceso de definición de nuestra estrategia va a ayudar a conseguir este primer objetivo.

 

Hoja de ruta clara y aceptada por la organización

 

Una vez hemos conseguido llegar a la estrategia integrada llegaremos a la segunda fase de nuestra transformación digital. La elaboración de un plan que nos lleve de nuestro estado actual al estado deseado en el menor tiempo, y al menor coste, posible.

Lo ideal es estructurar esta hoja de ruta en forma de proyectos, es decir acciones con un objetivo, un inicio, un final y un presupuesto.

Así conseguiremos pasar de tener una idea vaga de nuestras intenciones a un plan concreto de lo que realmente podemos hacer teniendo en cuenta todos los recursos que tenemos que poner en el plan.

Por supuesto, antes de finalizar esta fase debemos asegurarnos de que la hoja de ruta de nuestra empresa es conocida y compartida por la organización. Si somos serios en nuestro enfoque esa será la única hoja de ruta existente, no debe haber agendas ocultas ni planes alternativos en algún silo resistente de nuestra organización.

Excelencia en la implementación

 

Ya tenemos una estrategia y un plan, podría parecer que lo tenemos todo casi hecho.

Pero no.

Falta la implementación, que es donde las cosas se hacen realidad.

Una implementación excelente es lo que suele marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso, hay muchas personas, y organizaciones, con muy buenas ideas. Pero muy pocas con la capacidad de hacerlas tangibles en el mundo real.

Nuestra recomendación pasa por establecer una oficina de transformación digital. Alguien que se dedique exclusivamente a convertir ideas en realidades.

Hay muchas teorías en cuanto a cómo debe estar posicionada esta entidad y cuáles deben ser sus funciones.

La más efectiva, la que consigue resultados reales es la que se sitúa muy cerca del CEO, y tiene como función principal el desarrollo de la estrategia, mantenimiento de la hoja de ruta y ejecución de los proyectos definidos en ella. Aunque hay otras configuraciones que se pueden estudiar en función de la idiosincrasia de cada empresa.

Espero que te haya sido útil y ya sabes dónde encontrarme si necesitas ayuda con tus proyectos de transformación digital.

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