Definir la estrategia de una empresa consiste básicamente definir dónde queremos encontrarnos a medio y largo plazo y desarrollar un plan para conseguirlo. En definitiva, saber a dónde se va y como llegar.

 Una vez que sabemos a dónde vamos el problema consiste recorrer el camino hasta ese lugar deseado. No es un problema menor, muchos planes fracasan a la hora de implementarlos correctamente. En este punto es donde un cuadro de mando integral es una herramienta fundamental para pilotar por ese camino hasta llegar a la meta deseada.

 Si un cuadro de mando está bien hecho, presentará de forma objetiva una serie de datos que los directivos pueden utilizar para comprobar el funcionamiento de los elementos claves de una empresa, un departamento, una división. Etc.

Tal y como lo describieron en si día Robert S. Kaplan y Davis P. Norton, un cuadro de mando integral pude ser una herramienta fundamental para la gestión de la estrategia de la empresa.

 Convirtiéndose en el cuadro de instrumentos que ayuda a los directivos a navegar hasta alcanzar las metas definidas, por la estrategia.

 

Los Indicadores económicos no son suficientes

 

Se suelen utilizar fundamentalmente indicadores económicos para medir su desempeño de una empresa. El problema es que los indicadores económicos presentan por lo general una foto de las cosas que ya han pasado. Además, es muy complicado que reflejen de forma efectiva intangibles como el grado de satisfacción de los clientes, la satisfacción y motivación de los empleados, la capacitación del equipo, el grado de efectividad de procesos internos críticos. Por citar algunas cosas.

 Estos indicadores económicos por lo general se expresan en un conjunto de informes periódicos mensuales, trimestrales o anuales. Estos informes se basan en los datos que se extraen de los sistemas de contabilidad. Los sistemas de contabilidad a su vez fueron diseñados hace siglos, lo que por un lado hace que estén más que probados, pero por otra parte no reflejan los activos intangibles que hoy en día son necesarios para entender el estado real de una empresa y su futuro.

 Lo ideal hubiera sido que los sistemas financieros hubieran evolucionado para proporcionar datos de activos intangibles, pero la realidad es que no ha sido así o hacerlo es muy complicado y difícil de mantener.

 Si tenemos definida una estrategia a medio o largo plazo esta marcará un lugar al queremos llegar el escenario, el sitio o la situación en la que queremos que se encuentre la empresa en un momento dado en el futuro. El problema es que si solo utilizamos indicadores financieros solo tendremos, en el mejor de los casos, una foto de del momento presente y en la mayoría de los casos la foto será de lo ya pasado.

 Es como si estuviéramos conduciendo un coche mirando solo por el espejo retrovisor.

 

EL CMI, una visión más real de la situación

 

El cuadro de mando integral utiliza los indicadores económicos de la situación pasada, pero además los complementa con medidas e inductores de la situación futura. Ahora podemos ver con más claridad en donde estamos y hacia donde vamos. La diferencia es enorme.

 Los objetivos e indicadores que componen el cuadro de mando integral vienen determinados por la estrategia. Para ello se divide la empresa en cuatro ejes o perspectivas fundamentales:

 

  • Perspectiva financiera
  • Perspectiva del cliente
  • Perspectiva del proceso interno
  • Perspectiva de formación y crecimiento

 

El cuadro de mando integral es una herramienta de gestión integrada por una mezcla armónica de objetivos, indicadores e inductores que permite a una empresa alcanzar sus metas a largo plazo expresadas en la estrategia definida.

 

Un ejemplo simple

 

Un ejemplo simple nos ayudará a visualizar lo anterior. Supongamos que nuestra empresa ha tomado la decisión estratégica de que en el plazo de un par de años debe ser capaz de proporcionar servicios de consultoría.

 Para conseguir esto decidimos que tenemos que formar a nuestro equipo para que estén capacitados para ofrecer consultoría. Por lo tanto, nos podemos poner el objetivo de conseguir un número concreto de certificaciones. Pero para conseguir estas certificaciones sabemos que necesitamos invertir un número determinado de horas en formación. Las horas invertidas en este tipo de formación será el habilitador para conseguir las certificaciones. Naturalmente esto tiene una derivada económica, de recursos humanos etc. que no analizaremos ahora. Estableceríamos hitos temporales y monitorizaríamos con una frecuencia determinada la evolución de estos indicadores. Analizando los datos podríamos tomar decisiones para corregir desvíos o tomar medidas si la situación lo requiriese.

 Este es un ejemplo muy simplificado, pero podemos visualizar en los indicadores de un cuadro de mando cómo evoluciona nuestra empresa en para conseguir esa habilidad que, unida a otros elementos, nos permitirá dar los servicios de consultoría definidos por nuestra estrategia.

El cuadro de mando Integral es una herramienta que cuando está bien definida y comunicada permite aunar el conjunto de objetivos he intereses de las personas de la empresa y alinearlos en una única dirección. La dirección marcada por la estrategia de la empresa.

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